domingo, 31 de agosto de 2014

Diabetes insípida

La diabetes insípida (del lat. insipidus: «sin sabor») es una enfermedad producida por deficiencia absoluta o relativa devasopresina, o por resistencia a su efecto. Los pacientes presentan poliuria hipotónica a pesar de que tienen elevados el sodio y la osmolaridad. Hay dos clases: diabetes insípida central (la más frecuente en humanos) y la diabetes insípida nefrogénica

Diagnóstico diferencial


La alteración en la diabetes insípida central es el resultado de un déficit de la hormona antidiurética (vasopresina), que es la encargada de limitar la excreción de agua a nivel renal. Lo singular de esta hormona es que el hipotálamo la produce y luego es almacenada hasta ser liberada en el flujo sanguíneo por la hipófisis posterior.

En el caso de la diabetes insípida nefrogénica, la alteración ocurre a nivel de los canales de aquaporina tipo II en el túbulo colector lo cual impide un correcto funcionamiento de la vasopresina, a pesar de que sus niveles en el plasma estén dentro del rango normal.
La diferenciación entre el origen de la diabetes insípida tiene relación con la conducta y el tratamiento a seguir.

Diabetes insípida central


La diabetes insípida puede ser consecuencia de un mal funcionamiento del hipotálamo que da como resultado una escasa producción de hormona antidiurética. Otras posibilidades son que la hipófisis sea incapaz de liberar la hormona en el flujo sanguíneo, lesiones producidas durante una intervención quirúrgica del hipotálamo o de la hipófisis, una lesión cerebral (particularmente una fractura de la base del cráneo), un tumor, la sarcoidosis o la tuberculosis, un aneurisma o una obstrucción de las arterias que van al cerebro, ciertas formas de encefalitis o meningitis, y una rara enfermedad denominada histiocitosis X (enfermedad de Hand-Schüller-Christian).

En algunos casos excepcionales, un paciente tiene síntomas psicológicos de sed exagerada, con lo que consume un gran volumen de líquidos y presenta una emisión excesiva de orina. Estos síntomas se asemejan a los de la diabetes mellitus. A medida que pasa el tiempo, el consumo exagerado de líquidos disminuye la sensibilidad a la hormona antidiurética.

Cuadro clínico

La diabetes insípida puede comenzar de forma gradual o brusca a cualquier edad. Habitualmente, los únicos síntomas son la sed exagerada y la excesiva producción de orina. Un paciente puede beber enormes cantidades de líquido (de 4 a 10 litros al día) para compensar las pérdidas que se producen en la orina. Cuando esta compensación no es posible, puede producirse rápidamente deshidratación y, en consecuencia, disminución de la presión arterial y choque. La persona afectada continúa orinando en grandes cantidades y con frecuencia durante la noche, teniendo que despertar cada pocas horas.

Diagnóstico


Los médicos sospechan la existencia de diabetes insípida en los pacientes que producen grandes cantidades de orina muy diluida. En primer lugar, controlan la cantidad de azúcar en la orina para descartar que se trate de un caso de diabetes mellitus. Un análisis de sangre mostrará concentraciones anómalas de muchos electrólitos, como el sodio.

La prueba de restricción de agua es la más simple y la más fiable para determinar la existencia de diabetes insípida. Dado que no le está permitido al paciente beber líquidos durante la prueba y que podría producirse una deshidratación grave, la prueba debe efectuarse bajo vigilancia médica. La producción de orina, las concentraciones electrolíticas (sodio) en la sangre y el peso se miden regularmente durante varias horas. Tan pronto como la presión arterial se reduce, o la frecuencia cardíaca aumenta, o se pierde más del 5 por ciento del peso corporal, se interrumpe la prueba y se suministra una inyección de hormona antidiurética. El diagnóstico de diabetes insípida se confirma si, en respuesta a la hormona antidiurética, la micción se detiene, la presión arterial aumenta y el corazón late de forma más normal.

Tratamiento


Siempre que sea posible, debe ser tratada la causa subyacente de la diabetes insípida. En el caso de la diabetes insípida central,se suministrará vasopresina o acetato dedesmopresina, formas modificadas de la hormona antidiurética, con un vaporizador nasal varias veces al día, para mantener una producción normal de orina. Sin embargo, la administración excesiva de estos fármacos provoca retención de líquidos, hinchazón y otros trastornos. A los pacientes con diabetes insípida que estén siendo sometidos a una intervención quirúrgica o que estén inconscientes, generalmente se les inyecta hormona antidiurética. Desde el año 2003[cita requerida] ya existe la posibilidad de suministrar acetato de desmopresina en forma de comprimidos, que no necesitan refrigeración, permiten una mejor distribución a lo largo del día, y evitan los inconvenientes del vaporizador.

El uso de esta hormona esta totalmente contraindicado en la hipertensión intracraneal, que puede ser otro efecto que acompañe a los daños en la hipófisis o hipotálamo en el caso de traumatismo craneal o tumor cerebral. En estos casos es urgente el corregir esta situación antes de tratar la diabetes insípida.
A veces, la diabetes insípida se puede controlar con fármacos que estimulen la producción de hormona antidiurética, tales como la clorpropamida, la carbamazepina, el clofibratoy varios diuréticos (tiacidas). Estos fármacos no son adecuados para aliviar completamente los síntomas en pacientes con diabetes insípida grave.

viernes, 29 de agosto de 2014

Cetoacidosis diabética

La cetoacidosis es una de las complicaciones más serias de la diabetes y puede poner en serio riesgo tu vida. Si eres diabético y aún no sabes bien de qué se trata la cetoacidosis, este artículo es para ti. Mientras más pronto la identifiques, mejor.
Cuando tienes cetoacidosis quiere decir que tu cuerpo ha acumulado un exceso de ácidos llamados cetonas. Estos ácidos, cuando se acumulan en grandes cantidades, se vuelven tóxicos y pueden llevarte a un estado de coma o incluso a la muerte.
¿Porqué se acumulan cetonas en tu cuerpo cuando tienes diabetes?
Todo sucede como una espiral difícil de detener. En principio, cuando tienes diabetes y no produces suficiente insulina, tu cuerpo no puede procesar el azúcar (glucosa) en tu sangre para obtener la energía que necesitas para vivir, y por lo mismo la glucosa empieza a acumularse en la sangre y no entra a las células. Por esta razón, tu cuerpo empieza a buscar la energía que necesita en la grasa, y en ese proceso se producen muchas cetonas las cuales también se acumulan en tu sangre y luego empiezan a salir en tu orina.
¿Porqué es una complicación tan grave?
Como te decíamos antes, la acumulación de cetonas en cantidades elevadas se vuelven tóxicas para tu cuerpo y pueden causarte pérdida de conocimiento o incluso la muerte.
Pero el problema no termina ahí. La cetoacidosis indica que tu diabetes está descontrolada y que tus niveles de glucosa en la sangre están demasiado altos. ¿Por qué? Basta con mirar el proceso al revés… si tus niveles de cetonas están muy altos, eso quiere decir que tu cuerpo no tiene suficiente insulina y que por esa razón no está procesando el azúcar como debería. El hecho de que los niveles de glucosa en tu sangre aumenten ya de por sí tiene riesgos. Pero además, cuando aumentan demasiado, la glucosa (el azúcar) también empieza a salir por tu orina haciendo que tengas más deseos de orinar y esto te puede causar una deshidratación severa (porque estás perdiendo agua también).
Esta combinación de problemas es un peligro para tu salud y lo más preocupante es que puede suceder en cuestión de horas y puede ser grave. Por eso se dice que la relación entre la cetoacidosis y la diabetes es tan estrecha. Incluso, muchas veces los síntomas de la cetoacidosis son los que llevan a que las personas a que acudan al médico y les diagnostiquen la diabetes por primera vez. 
¿Cómo puedes saber si tienes cetoacidosis diabética?
La cetoacidosis es más frecuente en las personas con diabetes tipo 1. Sin embargo, también puede presentarse, en algunas ocasiones, en las personas con diabetes tipo 2. Por eso es importante que conozcas y que estés siempre alerta a sus síntomas para que la puedas identificarla a tiempo. Son los siguientes:
  • Náuseas y vómito
  • Aliento con olor a frutas
  • Boca y piel resecas
  • Deseos frecuentes de orinar
  • Sed que dura un día o más
  • Dificultad para respirar
  • Dolor de estómago
  • Diarrea continua
  • Dolor de cabeza
Si notas estos síntomas, acude a la sala de emergencias lo más pronto posible.
Otra manera de identificar la cetoacidosis diabética a tiempo es revisando tus niveles de glucosa (azúcar en la sangre) frecuentemente. Si tus niveles de glucosa están por encima de 240 mg/dL, necesitas revisar también los niveles de cetonas en tu cuerpo a través de las tiras que evalúan tu orina. Pero si tus niveles de glucosa están demasiado altos, por encima de 300 mg/dL, consulta a tu médico de inmediato pues indica que tu diabetes está descontrolada y que puedes desarrollar cetoacidosis en cualquier momento.
La cetoacidosis diabética puede aparecer en cualquier momento. Por eso, tan pronto notes alguna de las señales de alerta, no lo pienses dos veces y busca ayuda médica de inmediato.

7 síntomas de la diabetes que debes reconocer para detectarla a tiempo


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Como con cualquier otra enfermedad, es importante que conozcas las señales tempranas de la diabetes para poder identificarla desde sus inicios y evitar problemas en el futuro. Entérate aquí de los síntomas a los que debes prestar atención.
Detectar cualquier condición en sus etapas más tempranas es fundamental, y la diabetes no es la excepción.  Sin embargo, si experimentas algunos de los síntomas que te indicamos a continuación, acude sin demora a tu médico para que te haga la prueba de la diabetes.Si no se trata a tiempo, la diabetes puede dar lugar a complicaciones muy serias, que van desde problemas renales (en los riñones), cardíacos (en el corazón) y en los ojos (incluyendo ceguera), hasta una amputación o coma diabético, por nombrar algunos.
Entre los síntomas que te ayudan a identificar la diabetes en sus inicios están los siguientes:
1. Mucha sed y necesidad de orinar frecuentemente.
Ambas cosas son de las primeras señales típicas de la diabetes. La razón: si tienes diabetes, el exceso de glucosa o azúcar en la sangre se acumula, y tus riñones se ven obligados a trabajar más de lo normal para filtrarlo y absorberlo. Si tus riñones tienen dificultades para controlar los niveles elevados de azúcar, el exceso de glucosa se expulsa a través de la orina junto con los líquidos extraídos (que se sacan) de los tejidos. Eso te hace orinar con más frecuencia, lo que puede provocar deshidratación. Y mientras más líquidos bebas para calmar la sed que sientes, más orinas.
2. Fatiga.Otro de los primeros síntomas de la diabetes es la fatiga sin motivos aparentes. La causa principal de esa fatiga o cansancio es que el cuerpo de un diabético no tiene la insulina que necesita para que el azúcar en la sangre entre en las células, en donde se convierte en energía energía (porque no produce suficiente o porque no funciona bien, hay resistencia a la insulina). Sin la energía que sirve de combustible para que el cuerpo pueda funcionar, la persona se siente extremadamente cansada. Hay otros factores que pueden contribuir a la fatiga, sobre todo la deshidratación, la obesidad y la presión arterial elevada o hipertensión que frecuentemente se asocian a la diabetes.
3. Pérdida de peso.
Un síntoma de la diabetes que también se puede presentar al inicio es la pérdida de peso sin motivos aparentes. Si orinar con frecuencia te hace perder glucosa, junto a ella también pierdes calorías. A la vez, la diabetes puede impedir que el azúcar que consumes con los alimentos llegue a tus células para convertirse en energía. Como tu cuerpo necesita energía para funcionar, como esa azúcar, esas calorías y esa energía no llega a las células, si padeces de diabetes probablemente tengas mucha hambre. El resultado de esta combinación es una pérdida de peso que puede ser rápida, sobre todo si tienes diabetes de tipo 1.
4. Visión borrosa.Es otro de los síntomas de la diabetes que pueden presentarse al inicio de la diabetes es la visión borrosa. Muchas personas en las primeras etapas de la diabetes empiezan a notar problemas con su vista, especialmente visión borrosa. Los niveles elevados del azúcar en la sangre, que está flotando en el torrente sanguíneo, sacan líquido de los tejidos del cuerpo, incluyendo de los del cristalino de los ojos. La falta de líquido afecta la capacidad del ojo para enfocarse. Si no se controla o si se agrava, la diabetes puede dañar los vasos sanguíneos en la retina (la parte de atrás del ojo). En la mayoría de las personas, estos cambios tempranos no causan problemas significativos en la visión. Pero si la diabetes se agudiza o si los cambios progresan sin que se detecten, pueden dar lugar a la disminución en la visión (retinopatía diabética de diferentes grados) o incluso a la ceguera.
5. Llagas o magulladuras que demoran en sanarse e infecciones frecuentes.
Ambas cosas parecen ser más frecuentes en los diabéticos. No se sabe a ciencia cierta la causa. Puede deberse a que los niveles elevados de glucosa que interfieren con el proceso natural de sanación del cuerpo, y también su capacidad de combatir las infecciones. En las mujeres son frecuentes en particular las infecciones vaginales causadas por hongos y de la vejiga.
6. Entumecimiento o sensación de hormigueo en los pies.Se debe a que la elevación del azúcar o glucosa en la sangre que puede dar lugar a daños en las terminaciones nerviosas o en los nervios (se conoce como neuropatía diabética). No se refiere a que en si cause ansiedad. Se refiere, por ejemplo, a una sensación de ardor en los pies.
7. Encías rojas, hinchadas o adoloridas.La diabetes puede debilitar la capacidad de tu cuerpo para combatir los gérmenes, lo que aumenta la probabilidad de desarrollar infecciones en tus encías y en los huesos que mantienen los dientes en su lugar. Es posible que las encías se separen de los dientes y éstos se aflojen, o que se formen llagas en las encías, sobre todo si tienes una infección en ellas antes del comienzo de la diabetes.
Otros factores que debes tener en cuenta:
  • Tener sobrepeso.
  • Haber padecido de diabetes durante un embarazo.
  • Tener antecedentes familiares de diabetes.
Es importante que te fijes en las posibles señales de la diabetes para detectar la enfermedad en sus inicios, antes de que tenga tiempo de ocasionar daños en tu organismo. Pero como la diabetes a veces no da síntomas al principio, lo mejor es que te hagas controles de los niveles de azúcar en la sangre durante tus chequeos médicos regulares. Si tus niveles están elevados, tu médico puede iniciar el tratamiento de inmediato.
Si la diabetes no se trata, puede causar daños serios en el cuerpo. Pero si sigues las indicaciones de tu médico y participas activamente en el tratamiento, estarás poniendo tu granito de arena para manejar la diabetes y llevar una vida normal y saludable.

lunes, 18 de agosto de 2014

TIPOS DE DIABETES



Diabetes tipo 1, conocida anteriormente como diabetes mellitus insulinodependiente o diabetes juvenil. La diabetes tipo 1 se presenta cuando el sistema inmunitario del organismo destruye las células pancreáticas beta, las únicas células del cuerpo que producen la hormona insulina, la cual regula el nivel de glucosa en la sangre. Para sobrevivir, las personas con diabetes tipo 1 deben recibir insu
lina por medio de una inyección o de una bomba. Generalmente, este tipo de diabetes afecta a los niños y a los adultos jóvenes, aunque puede aparecer a cualquier edad. En los adultos, la diabetes tipo 1 representa el 5% de todos los casos de diabetes diagnosticada. Los factores de riesgo de la diabetes tipo 1 pueden ser de tipo autoinmunitario, genético o ambiental. No se conoce una forma de prevenir la diabetes tipo 1. Se están realizando o planificando numerosos estudios clínicos para prevenir la diabetes tipo 1.
La diabetes tipo 2 era conocida anteriormente como diabetes mellitus no insulinodependiente o diabetes de inicio en los adultos. En los adultos, la diabetes tipo 2 representa alrededor del 90 al 95% de todos los casos de diabetes diagnosticada. Por lo general comienza como una resistencia a la insulina, un trastorno en el cual las células no utilizan la insulina apropiadamente. Al aumentar la necesidad de insulina, el páncreas pierde paulatinamente su capacidad para producirla. La diabetes tipo 2 se asocia a factores como edad avanzada, obesidad, antecedentes de diabetes en la familia, antecedentes de diabetes gestacional, problemas con el metabolismo de la glucosa, sedentarismo y la raza o el grupo étnico. Los afroamericanos, los hispanos o latinos, los indoamericanos y algunos asiáticoamericanos y nativos de Hawái o de otras islas del Pacífico tienen en particular un riesgo elevado de diabetes tipo 2 y de sufrir complicaciones. La diabetes tipo 2 en niños y adolescentes, aunque sigue siendo inusual, cada vez se diagnostica con más frecuencia en los indoamericanos, afroamericanos, hispanoamericanos o latinos y asiáticos y nativos de las islas del Pacífico.
Diabetes gestacional es una forma de intolerancia a la glucosa que se diagnostica durante el embarazo. La diabetes gestacional ocurre con más frecuencia en personas afroamericanas, hispanas o latinas e indoamericanas. También es más común en las mujeres obesas y en las que tienen antecedentes familiares de diabetes. Durante el embarazo, la diabetes gestacional requiere de un tratamiento que normalice los niveles de glucosa en la sangre de la madre para disminuir el riesgo de complicaciones en el bebé. 
Otros tipos de diabetes son el resultado de alteraciones genéticas específicas (como diabetes hereditaria juvenil de tipo 2 o MODY), cirugía, medicamentos, infecciones, enfermedades pancreáticas y otras enfermedades. Estos tipos de diabetes representan del 1 al 5% de todos los casos diagnosticados. 

Tratamiento de la diabetes

Una dieta adecuada, usar insulina o tomar medicamentos orales para disminuir los niveles de glucosa en la sangre son las bases del tratamiento y control de la diabetes. La educación del paciente así como prácticas de autocuidado son también aspectos importantes para el control de la enfermedad que ayudan a que las personas con diabetes lleven una vida normal. 

  • Para sobrevivir, las personas con diabetes tipo 1 deben recibir insulina por medio de una inyección o de una bomba.
  • Muchas personas con diabetes tipo 2 pueden controlar su glucosa en la sangre siguiendo un plan de comidas saludables y un programa de ejercicio, perdiendo el exceso de peso y tomando medicamentos orales. Los medicamentos que toma una persona con diabetes a menudo cambiarán con el transcurso de la enfermedad. Algunas personas con diabetes tipo 2 pueden necesitar también insulina para controlar su glucosa en la sangre.
  • La educación o capacitación para el autocontrol de la diabetes es un paso clave para mejorar la salud y la calidad de vida. Se basa en hábitos de autocuidado, como comer en forma saludable, mantenerse activo y revisarse el azúcar en la sangre. Este es un proceso de colaboración en el cual los educadores en diabetes ayudan a las personas con o a riesgo de diabetes a adquirir el conocimiento y las destrezas necesarias para solucionar problemas y enfrentar situaciones con el fin de controlar su enfermedad y las afecciones relacionadas.
  • Muchas personas con diabetes también necesitan tomar medicamentos para controlar el colesterol y la presión arterial.

Prevención o retraso de la diabetes tipo 2

  • El Programa de Prevención de la Diabetes (DPP), un estudio amplio de prevención en personas con un riesgo alto de diabetes demostró que las intervenciones en el estilo de vida para perder peso y aumentar la actividad física redujeron la aparición de la diabetes tipo 2 en un 58% durante un periodo de 3 años. La reducción fue aún mayor (71%) en los adultos de 60 años o más.
  • El tratamiento con el medicamento metformina redujo el riesgo general en un 31% y fue más eficaz en adultos más jóvenes (de 25–44 años de edad) y en aquellos con mayor peso (índice de masa corporal ≥35).
  • La prevención o el retraso de la diabetes tipo 2, ya sea a través de intervenciones para cambiar el estilo de vida o la toma de metformina, fue eficaz en todos los grupos raciales y étnicos estudiados y su efecto continuó por al menos 10 años.
  • Las intervenciones para prevenir o retrasar la diabetes tipo 2 en personas con prediabetes son factibles y económicas. En los estudios se ha determinado que las intervenciones de estilo de vida son más económicas que los medicamentos.

Diabetes

¿Cuál es la causa de la diabetes tipo 1?

Las causas de la diabetes tipo 1 parecen ser muy distintas a las de la diabetes tipo 2, aunque el mecanismo exacto de aparición de ambas enfermedades aún no ha sido descubierto. Se sospecha que la diabetes tipo 1 se manifiesta luego de una exposición a un “factor desencadenante ambiental”, como un virus no identificado que estimula un ataque del sistema inmunitario a las células beta del páncreas (que producen insulina) en algunas personas con una predisposición genética.

¿Se puede prevenir la diabetes?

Varios estudios han demostrado que la actividad física regular puede reducir considerablemente el riesgo de aparición de la diabetes tipo 2. La diabetes tipo 2 está asociada a la obesidad.
Los investigadores han registrado avances en la identificación de los genes precisos y los “factores desencadenantes” que predisponen a algunas personas a sufrir de diabetes tipo 1, pero la forma de prevenir la enfermedad sigue siendo imprecisa.

¿Existe una cura para la diabetes?

En respuesta ante la enorme carga para la salud que representa la diabetes, la comunidad tiene tres alternativas: prevenir la enfermedad, curarla y mejorar la calidad de atención médica para las personas con diabetes con el fin de prevenir complicaciones graves. El Departamento de Salud y Servicios Humanos de los EE. UU. está explorando activamente los tres enfoques.
Tanto los Institutos Nacionales de Salud (NIH) como los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) realizan actividades de prevención. Los NIH llevan a cabo estudios de investigación para curar la diabetes tipo 1 y 2, especialmente el tipo 1. Los CDC dirigen la mayor parte de sus programas a garantizar que los avances científicos comprobados sobre la prevención de complicaciones se reflejen en la vida cotidiana de las personas con diabetes. La idea fundamental es que si las investigaciones y avances científicos de importancia no encuentran una aplicación práctica en la vida cotidiana de las personas afectadas por la diabetes, entonces la investigación en sí misma no tiene sentido.
En la actualidad, se están investigando varios enfoques para “curar” la diabetes.
  • Trasplantes de páncreas
  • Trasplantes de las células de los islotes del páncreas (estas células producen insulina)
  • Elaboración de páncreas artificiales
  • Manipulación genética (se inserta un gen de insulina humana en las células grasas o de músculos que normalmente no producen insulina, luego se trasplantan estas “seudo” células de islotes en las personas que tienen diabetes tipo 1).
Cada uno de estos enfoques debe superar una serie de obstáculos, como prevenir el rechazo del sistema inmunitario, encontrar un número adecuado de células productoras de insulina, mantener las células con vida, etc. Pero se están logrando avances en cada uno de estos ámbitos.

Temas básicos sobre diabetes

¿Qué es la diabetes?

La diabetes es una enfermedad en la cual los niveles de glucosa sanguínea están por encima de lo normal. La mayor parte de los alimentos que consumimos se transforman en glucosa, o azúcar, que es utilizada por el cuerpo para generar energía. El páncreas, un órgano que se encuentra cerca del estómago, produce una hormona llamada insulina para facilitar el transporte de la glucosa a las células del organismo. Cuando se sufre de diabetes, el cuerpo no produce suficiente insulina o no puede utilizar su propia insulina adecuadamente. Esto causa que el azúcar se acumule en la sangre.
La diabetes puede producir complicaciones de salud graves tales como enfermedades cardiacas, ceguera, insuficiencia renal y amputaciones de las extremidades inferiores. La diabetes es la sexta causa principal de muerte en los Estados Unidos.

¿Cuáles son los síntomas de la diabetes?

Las personas que creen que pueden tener diabetes deben consultar con un médico para recibir un diagnóstico. Podrían presentar ALGUNOS o NINGUNO de los siguientes síntomas:
  • Necesidad frecuente de orinar
  • Sed excesiva
  • Pérdida de peso sin causa conocida
  • Hambre excesiva
  • Cambios bruscos en la visión
  • Hormigueo o adormecimiento en las manos y los pies
  • Cansancio extremo la mayor parte del tiempo
  • Piel muy seca
  • Llagas que tardan mucho en sanar
  • Más infecciones de lo normal
Las náuseas, vómitos o dolores de estómago pueden acompañar algunos de estos síntomas cuando la diabetes insulinodependiente, que ahora se denomina diabetes tipo 1, se manifiesta repentinamente.

¿Cuáles son los distintos tipos de diabetes?


La diabetes tipo 1, conocida anteriormente como diabetes insulinodependiente o diabetes juvenil, representa el 5% de todos los casos diagnosticados de diabetes. La diabetes tipo 2, conocida anteriormente como diabetes no insulinodependiente o diabetes de la edad adulta, representa entre el 90 y el 95% de todos los casos diagnosticados de diabetes. La diabetes gestacional es un tipo de diabetes que solo afecta a las mujeres embarazadas. Si no es tratada adecuadamente, puede causar problemas para la madre y el bebé. La diabetes gestacional se manifiesta en un 2 a un 10% de todos los embarazos, pero generalmente desaparece después del parto. Otros tipos específicos de diabetes que son el resultado de ciertos síndromes genéticos, cirugías, medicamentos, desnutrición, infecciones y otras enfermedades representan entre el 1 y el 5% de todos los casos diagnosticados de diabetes.

¿Cuáles son los factores de riesgo de la diabetes?

Entre los factores de riesgo de la diabetes tipo 2 se incluyen la edad avanzada, obesidad, antecedentes familiares de diabetes, antecedentes de diabetes gestacional, deterioro en la tolerancia a la glucosa, falta de actividad física y raza u origen étnico. Entre los estadounidenses que tienen un riesgo elevado de contraer diabetes tipo 2 se cuentan las personas de origen afroamericano, hispano o latinoamericano, indoamericano y algunos asiáticos e isleños del Pacífico.
Los factores de riesgo están definidos de forma menos precisa en la diabetes tipo 1 y pueden ser genéticos, ambientales y del sistema inmunitario.
La diabetes gestacional aparece con mayor frecuencia en las mujeres afroamericanas, hispanas o latinoamericanas, indoamericanas y aquellas con antecedentes familiares de diabetes. También se asocia la obesidad a un riesgo más elevado. Las mujeres que han tenido diabetes gestacional corren un mayor riesgo de contraer diabetes tipo 2 posteriormente, entre un 35 y 60% de probabilidad de presentar diabetes en los 10–20 años siguientes.
Otros tipos específicos de diabetes, que pueden llegar a representar entre el 1 y el 5% de todos los casos diagnosticados, son el resultado de síndromes genéticos específicos, cirugías, medicamentos, desnutrición, infecciones y otras enfermedades.

¿Cuál es el tratamiento para la diabetes?

El tratamiento básico para la diabetes tipo 1 es comer en forma saludable, realizar actividad física y ponerse inyecciones de insulina. La cantidad de insulina que se aplique debe ser balanceada con los alimentos consumidos y las actividades cotidianas. Los niveles de glucosa en la sangre deben ser vigilados cuidadosamente mediante pruebas frecuentes de glucosa.
El tratamiento básico para la diabetes tipo 2 es comer en forma saludable, realizar actividad física y hacerse pruebas de glucosa en la sangre. Además, muchas personas con diabetes tipo 2 necesitan medicamentos por vía oral, insulina o ambos, para poder controlar sus niveles de glucosa en la sangre.
Las personas con diabetes deben responsabilizarse de su cuidado personal diario y de controlar los niveles de glucosa en la sangre para evitar que sean muy altos o muy bajos.
También deben visitar a un proveedor de atención médica para que les vigile su control de la diabetes y les enseñe a mantenerlo. Además, las personas con diabetes pueden ver a un endocrinólogo que se especialice en la atención de la diabetes; un oftalmólogo, para los exámenes de la vista; un podiatra, para el cuidado rutinario de sus pies, un experto en nutrición y educadores en diabetes que les enseñen lo que deben saber para poder controlar día a día su diabetes.